viernes, 9 de mayo de 2008

Operación retorno (laboral)

Tras años trabajando en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, llega el momento de tomar decisiones, quedarse o retornar, un camino que elegir.

Durante los años de la treintena, es momento de poner en una balanza la situación personal, y también de la pareja por qué no decirlo, y decidir si tras un largo tiempo en una gran ciudad, como Madrid, ha llegado el instante crítico en el cual se valora volver al lugar de origen.

Con niños, más años, más cansancio y quizá algo de pereza, muchas veces los anclajes pueden ser más fuertes que la profundidad de nuestras raíces, tanto como para no moverse. Claro está que hay gente, más aventurera, en la que esos factores no les limitan su movilidad geográfica y laboral.

Personalmente, utilizo el símil de la "Operación retorno" para agrupar a todos los compañeros que hemos regresado de Madrid a una empresa en su región de origen, en este caso Cantabria. Un día hace mucho tiempo se preparó el viaje, se reservaron los billetes, se decidió salir, esquivar los peligros de la carretara y tras una larga estancia en el lugar de destino, es este caso no de vacaciones sino laboral, algunos hemos decidido volver.

La balanza para tomar esa decision podría tener a un lado la experiencia acumulada, conocer otras formas de trabajar y un crecimiento profesional previo normalmente más rápido; pero en el otro lado pesan también mucho las dificultades que pueden presentarse para adaptarse a una nueva cultura de trabajo y también desde el punto de vista personal.

Sobre el círculo de amigos y familiar, es un error pensar que nos vamos a encontrar todo igual que cuando nos fuimos, o que cuando volvemos los fines de semana. Desde el punto de vista laboral, adaptarse a la nueva compañía en un entorno habitualmente más cerrado, con más antigüedades y grandes inercias, es el gran reto.

¿Tenéis en vuestros planes una "Opeación retorno"? ¿Y una "Operación salida? ¿Sóis retornados ya?

8 comentarios:

E.S.D.V dijo...

el año pasado quise irme a Londres, a vivir una temporada, conocí la ciudad y me chifló desde el primer momento en el que pisé suelo inglés...
pero tengo una gran responsabilidad, mi casa, a la Bea no la cuento porque es un lujazo tenerla y me la llevaría, donde yo esté, esta mi Bea, pero ¿y mi casa? ufffff
De momento vuelvo a Londres este junio a disfrutar de sus calles :-)

Lek dijo...

En mi caso, siempre tuve muy claro que quería quedarme en Santander... y de momento lo voy consiguiendo :)

La realidad con cuatro ojos dijo...

Hoy el jefe me ha dicho que quiere hablar conmigo y me imagino para qué puede ser. Si es lo que yo pienso (un posible ascenso), que se lo meta por el c... que ya tuvo la oportunidad en su día de dármelo y se lo dio a otro de fuera de la empresa. Ahora está con la soga al cuello, me necesita, y yo ya tengo los billetes para mi peculiar operación salida: mi objetivo son las oposociones y no la mierda de curro de ahora, un salario con el que se pueda vivir y no estar por debajo, muy por debajo del umbral del mileurismo. Así que el lunes veremos de qué se trata.

dondado dijo...

Yo tuve mi oportunidad hace años, terminé informática en el 97 y aquellos eran los años de la abundancia: podías trabajar prácticamente donde quisieses y si eras mínimamente bueno, cobrando más de lo que esperabas.
En mi caso me ofrecieron ir a Madrid cobrando casi el doble de lo que cobraba en ese momento pero dije que no, y al final acerté (creo, eso de la historia condicional siempre se complicado) conseguí un buen trabajo en el que llevo ya muchos años ¡y que dure!

JP dijo...

En mi caso, me tiré a la piscina yéndome a estudiar a Madrid, e inicié allí mi vida laboral. Eran aquellos tiempos más o menos que comenta Dondado de la alta oferta en temas de informática, y también bien pagada. Hoy día aunque comienza a recuperarse la cosa, la diferencia con Madrid es muy sustancial en carrera y salarios. Claro que en la balanza ponemos otras cosas también.

Respecto a las oportunidades, como indica la realidad con cuatro ojos, pueden presentarse fuera pero también dentro de la empresa. Aceptarlas o no, ya no es sólo una apuesta, sino además una decisión interna muy seria. Respecto a opositar, es curioso, porque las empresas conocen por el BOC que estamos buscando trabajo en otro lugar, cosa que no ocurre, digo no debería ocurrir, en las empresas. Así que al ser público, tampoco es confidencial.

Respecto a Lek, 2 de 3 según la encuesta, ya que E.S.D.V. está en la capi.

Un abrazo para todos...

fermin T dijo...

Vine a Tarragona,allá por el año 75 del pasado siglo,(dicho así parece una eternidad). Vine, decía, ha visitar a mi hermano que trabajaba en la construcción de la petroquimica. Conocí a quien comparte mi vida desde entonces y aquí sigo, añorando Cantabria a ratos, pero la verdad es que nunca me planteé volver para quedarme. Me gustaría poder ir más ha visitar a mi gente y a mi tierra pero...

Jjuan dijo...

Buena reflexion. Yo deje mi pueblo natal hace ya... uf, 17 años. Primero a Valencia para estudiar Teleco y empezar el primer trabajo, y luego me fui a Madrid a buscar trabajos mas interesantes. De ahi me fui a Nueva Zelanda seis meses, me gusto el mundillo internacional y tras un par de años mas de nuevo en Madrid ahora ya llevo mas de uno en Inglaterra. Como comentais, la progresion se puede producir cambiando de empresa pero tambien dentro de la misma si lo buscas y las circunstancias lo permiten.

Volver, ¿ a donde? ¿ Madrid? ¿ Valencia? ¿ Auckland? ¿ el pueblo? Llamadme despegado, pero yo me siento ciudadano del mundo e intento estar "en casa" donde me encuentro en cada momento.

JP dijo...

Es genial seguir compartiendo historias laborales, que van muy pegadas a las personales.

Casualidad o causalidad, a veces la pareja, a veces una decisión en un determinado momento que nos hace descubrir nuestro lugar, o que no hay ningún lugar nuestro, sino que somos ciudadanos del mundo.

Gracias por vuestra visión.